Gastronomía

Las recetas más tradicionales de la zona son, por ejemplo, la sopa castellana y el lechazo asado. También son típicas las sopas de ajo, de berro, la trucha frita y las torrijas.

Es más que probable que Dueñas tuviera el privilegio de ser una de las primeras ciudades de Castilla y León en tener tenedores en sus mesas, ya que los Reyes Católicos extendieron su uso durante su reinado.

Existen pocos datos sobre las comidas de la gente humilde en siglos pasados. Hay referencias en el siglo XVI, Néstor Luján en su obra “Historia de la Gastronomía” hace referencia a los alimentos que tomaba la plebe por estas tierras: migas o sopas con un poco de tocino en el almuerzo, a mediodía pan con cebolla y queso y en la cena olla de berzas (la verdura en esta época estaba desterrada de las mesas de los nobles). Dueñas es una ciudad privilegiada gastronómicamente hablando. La confluencia de los ríos Pisuerga y Carrión en sus pagos da origen a una fértil vega de abundante pesca, la zona de monte a un lugar privilegiado de caza y sus campos a excelentes cereales y viñedos.

Sin más preámbulos dispongámonos pues a disfrutar de una suculenta comida.

Los Entrantes

Una de las costumbres más ancestrales que aún perdura en esta tierra es sin duda la matanza del cerdo. Hay en el refranero multitud de referencias a esta tradición: “A cada cerdo le llega su San Martín”, “Tanto peca el que mata como el que tira de la pata”…

Los jamones, chorizos, lomos, jijas, torreznos, morcillas… son excelentes. Los caracoles guisados con ajo, jamón y huevo es uno de los platos que más se degustan en primavera en las bodegas.

El otoño nos trae las setas en sus diversas variedades. a la plancha, cocinadas con ajo y en revuelto son las formas más corrientes de tomarlas.

Los platos calientes de invierno

Es Dueñas zona de sopa de ajo, plato ahora popularizado que siglos atrás servía de alimento a pobres. Sopa de pimentón, ajo, aceite y pan duro sin más.

En días de matanza no pierdan la ocasión de probar la sopa de “chichurro” elaborada con el caldo de cocer las morcillas y las que se abren en la cocción acompañadas de rebanadas de pan.

Las Huertas

La vega botijera ofrece verduras de una calidad envidiable. Los pimientos, tomates, judías, rábanos, cebollas, guisantes, escarolas y berzas en invierno y un largo etcétera. Las lindes de las huertas quedan limitadas por una gran variedad de árboles frutales: manzanos, perales, ciruelos, cerezos, nogales, almendros… base fundamental de macedonias y tartas de frutas. Provee también de legumbres: garbanzos (base de cocido familiar de los sábados) y alubias. En su época todos estos productos los ofrecen los hortelanos exponiéndolos a la venta a las puertas de sus casas.

Los platos de los ríos y el monte de la Villa

Las aguas de sus ríos y arroyos ofrecen abundantes tencas y barbos (deliciosos en escabeche) y de los apreciado cangrejos que se guisan con ajo y perejil y acompañan también revueltos y arroces.

El Monte brinda abundante caza. liebre con alubias o arroz, codornices guisadas con mucha cebolla, conejo cocinado con verduras, pichones con salsa de vinagre, patos para hacer a la naranja…

Su Majestad el Lechazo

Los pintores de esta tierra han plasmado en innumerables ocasiones en sus lienzos los rebaños de Dueñas. Aunque han ganado sobrada fama en otros lugares de Castilla los asados en horno de leña, aquí los mesones y panaderos ofrecen asados que nada tienen que envidiar a otras zonas. Sin embargo la receta estrella es el “entreasado” dorado primero en cazuela con aceite o manteca, un majado de ajo y perejil, un chorrito de vino, unas gotas de vinagre y una cocción lenta.

El pan, las pastas y otras delicias dulces

El Cerrato es una zona privilegiada en cereal. El pan y las pastas en horno de leña, las rosquillas y magdalenas son de un sabor único. Han adquirido también fama en sus alrededores los buñuelos y los huesos de santo de Noviembre.

Para los más golosos tenemos los “abisinios”, “zapatillas”, tartas de bizcocho y otros manjares dulces del obrador del pueblo.

El Dios Baco

El vino clarete del año, suave y afrutado, enclavado en la zona de denominación de origen de Cigales, satisface y acompaña sobradamente todos los manjares que esta tierra ofrece.